Me gusta tu rostro de nostalgia
suena como el olor
de la lluvia al remojar
la piel del llano
timbra sobre los escarpados
monumentos de ausencia
que mis ojos extienden al verte
te haces etérea
cantas dentro de ti
para inaugurar un nuevo canto
ese que a mí a de darme
olvido
o una bofetada
tu rostro de nostalgia
es mis ojos viendo
tu cuerpo alejado de mi
en la más cercana
de todas mis tristezas
martes
domingo
Nora o de la imagen
Tengo la imagen de aquella mujer y yo, viajando en el autobús de OCC desde hace meses. Digamos que se llama Nora, al menos, ése es su nombre imaginario. O será real.
El boleto que compró era el número uno y el mío el dos. Cuando la vi sentada a lado de la ventanilla, con una bufanda de color plata puesta alrededor de su cuello, pantalón negro y blusa del color de su piel; y ella me vio de frente, alcancé a decir para mi: qué vieja tan más chida. Pero, no dije nada, hasta estar sentado. Hola, buenas noches, le dije. Nora respondió de la misma forma y me convidó de una sabrita que había guardado para el viaje, pero decidió comérsela antes de que el autobús se moviese. Gracias, muy amable, dije. Fue Nora quien comenzó la plática. Yo le mentí... oh sí, he viajado a Monterrey, claro. También. sí, sí. Conozco todo el estado. Ha viajado mucho entonces, dijo. Ha viajado, me trató de usted. La verdad no vale la pena hablar de eso. Nuestras piernas estaban muy unidas.
Ya llegamos a Comitán, Nora. ¿Te espera tu esposo, cierto? —dije.
Bajamos del autobús, ella le marcó al celular de su esposo que trabaja en obras de gobierno y yo quedé viéndola un momento más. Me observó de pies a cabeza, luego me dijo: tienes dónde apuntar. No recuerdo el número de su teléfono.
Ya llegamos a Comitán, Nora. ¿Te espera tu esposo, cierto? —dije.
Bajamos del autobús, ella le marcó al celular de su esposo que trabaja en obras de gobierno y yo quedé viéndola un momento más. Me observó de pies a cabeza, luego me dijo: tienes dónde apuntar. No recuerdo el número de su teléfono.
Tal vez me esperó otra vez. Qué se habrá hecho. Yo continúo viajando todos los fines de semana para verla en el asiento número dos de los autobuses OCC.
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